Osteopatía infantil: cuándo y cómo ponerla en práctica

No es normal que un niño pequeño, ni mucho menos un recién nacido, reciba una sesión de masaje osteopático por un profesional. Parece ser que o bien no los necesita (cosa improbable), o que se piensa que los padres son suficientes para estas labores. Pero si unas personas no son capaces de administrar sabiamente un masaje a un adulto, con menos razón serán aptos para dárselo a un niño pequeño, por mucha voluntad y amor que pongan en ello. Desde osteopatia10, queremos ayudar a los padres a que conozcan todo lo que deben hacer para lograr un bienestar a sus hijos pequeños mediante sencillos y bien administrados masajes. Si aun así no confían en su capacidad, no estaría de más que acudiesen a un profesional para que les instruya adecuadamente.

Cómo realizar un masaje infantil

  • No deje nunca de acariciar a sus hijos bajo ningún concepto, ni mucho menos haga caso de esas personas que le aconsejen no mimarles o besarles. Si bien una madre besucona puede resultar hasta desagradable para el niño, especialmente por el fuerte sonido del beso, los besos, acompañados de caricias cuando les visten o les bañan, son parte imprescindible para su desarrollo afectivo. Un niño que no recibe caricias continuamente de sus padres se vuelve huraño y agresivo. La ternura en la niñez y el cariño que reciba le marcará durante toda su vida en uno u otro sentido, estando comprobado que los niños que carecen de afectividad suelen ser los delincuentes del futuro o, cuando menos, resentidos, acomplejados y antisociales.
  • La barriguita del recién nacido es la parte que más agradece el masaje osteopático continuado, especialmente por su gran volumen y dificultad en digerir todo alimento que no sea la leche materna. En este sentido no hay que olvidar que uno de los mayores problemas se genera por darle agua hervida, la cual con su carencia de sales minerales se hace indigesta. Si el agua del grifo es potable es la mejor, debiendo igualmente evitar esas aguas minerales pobres en sodio, ya que no son adecuadas para los niños. Los masajes abdominales deben realizarse a base de caricias y debe ir acompañado por un poco de aceite vegetal.

    El masaje a niños

  • No todos los dolores y malestares del niño deben ser achacados a “gases“ y un masaje osteopático general permite sacar ala luz el origen del mal, ya que el niño acusará alguna reacción, buena o mala, cuando toquemos la zona dolorida.
  • La cuna o la cama no son necesariamente los lugares más adecuados para la sesión, ya que lo mejor es ponerlos en nuestro regazo y con la cabeza debidamente apoyada en lugar blando. Esta posición también es muy adecuada para jugar o hablar con él.
  • Pon la mano encima de su ombligo y realiza un movimiento de vaivén. Después, presiona con tus dedos ligeramente en los costados, evitando hacerle cosquillas. En este sentido hay que advertir que las cosquillas suelen ser desagradables y hasta perjudiciales, ya que la risa es forzada, no voluntaria. Si queremos que se ría juguemos con él.
  • Uno de los más agradables y placenteros suele ser los que se dan en el pecho, como cuando administramos bálsamos en los catarros. No hay que presionar nunca en el tórax ni en el esternón, solamente pasar la mano.
  • Después, ponle boca abajo y dale unas caricias en la espalda y glúteos.
  • Finalmente, realiza algunos ejercicios de estiramiento y movilidad, haciéndole que participe en ellos.

Seguro que si pones en práctica estos sencillos consejos, conseguirás dar unas friegas relajantes que tus hijos te agradecerán. Esperamos que hayas cogido nota de todo y ¡que te animes a ponerlo en práctica!

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