Aprende a controlar tu cuerpo con el método Feldenkrais

Moshé Feldenkrais, doctor en ciencias de origen ruso, trabajó después de doctorarse en el programa atómico de Francia, aunque a causa de la invasión nazi en 1940 se refugió en Inglaterra (era de nacionalidad judía) y trabajó en el almirantazgo británico. Allí practicó artes marciales, especializándose en yudo y, a causa de una lesión crónica de la rodilla que le impedía practicarlo con efectividad, se dedicó a investigar la biomecánica del cuerpo humano y su relación sobre el carácter y las enfermedades.

La influencia oriental

La medicina alternativa oriental le marcó en el sentido de considerar que la curación de las enfermedades depende de uno mismo. Así, el cerebro y la actitud mental marcan toda nuestra existencia y sin su ayuda es imposible lograr la curación. Esta conclusión, que estaba en oposición a la idea del médico como portador de la salud, se veía reforzada por la ausencia de dogmas y principios inmutables de sus teorías. Decía que “el primer principio de mi trabajo es que no tiene ningún principio”, frase que años después otro popular artista marcial, Bruce Lee, acogería para explicar su revolucionario método de lucha (el Jeet Kune Do), que tampoco lo consideraba un método o dogma sino un principio. Era el estilo sin estilo.

Principios básicos del método

La idea principal del método propuesto por Feldenkrais era la de mejorar la postura y conseguir pulir las habilidades motoras. Con éste, se consiguen optimizar las conexiones neurológicas a partir del movimiento. De todas maneras, y al igual que otros grandes pensadores e investigadores, Feldenkrais nunca quiso escribir un libro sobre su sistema, puesto que para él no era un sistema, sino una idea o un principio.

Y es que consideraba que desde el mismo momento en que se describe y se ponen pautas, comienza a ser un tratado como una teoría. Aun así, era consciente de que si no lo dejaba descrito, su método desaparecería con su muerte o sería divulgado por personas que ni siquiera habían estado en contacto con él. Por este motivo decidió establecer una serie de consideraciones o pautas las cuales os describimos a continuación:

  • La idea es mejorar la postura mediante la posición correcta de los pies y el gesto, ya que la postura es uno de los factores reveladores de la actividad cerebral.
  • La gran mayoría de los estímulos que llegan al sistema nervioso son consecuencia de la fuerza que la gravedad ejerce en la actividad muscular.
  • El movimiento inconsciente expresa continuamente lo que sucede en la mente y si se mejora el movimiento se corrigen los problemas emocionales.
  • Es preferible actuar indirectamente en una zona corporal con trastornos, ya que si se manipula directamente puede provocarse inútilmente dolor.
  • El tratamiento debe ir dirigido a mostrar los hábitos desordenados de postura y gestos y aconsejar los adecuados.
  • Aunque el tratamiento puede realizarse en pie, al principio conviene ponerse tumbados boca arriba, ya que así la gravedad no puede influir en los pies y las articulaciones. Los ejercicios que se vayan a realizar se harán muy lentamente, sin dolores ni tirones y ni siquiera con agotamiento. Se persigue imbuir la idea de que la cabeza es la que tira hacia arriba del cuerpo y por tanto nos tenemos que deslizar por el suelo, más que caminar.
  • Se aprende a utilizar algo más de ese 5% del potencial que tenemos, no solamente a nivel cerebral sino corporal.

Con este artículo te damos las primeras pinceladas de este método que tanto ha triunfado y que ya siguen y practican miles de personas en el mundo. Además, si te interesa, puedes conseguir ser maestro con su propio curso de certificación. Ya sabes, ¡anímate e infórmate!

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