Cómo saber si necesitas un masaje osteopático: síntomas a tener en cuenta

Aunque a la consulta de un masajista osteopático suelen acudir con más frecuencia personas con dolores que con cualquier otra patología, no excluye que en las pruebas diagnósticas del origen del dolor no aparezcan otras alteraciones que deberíamos tener en cuenta. Cualquier músculo débil provocará una disminución en la amplitud del movimiento y con ello estaremos sometiendo a las articulaciones involucradas a un trabajo excesivo en un solo sentido. En sentido opuesto, una contractura prolongada, incluso durante semanas, provocará una limitación en el movimiento articular y con ello un desgaste excesivo a una zona concreta de esa articulación, lo que conducirá sin remedio a un desgaste prematuro. Además, un músculo débil permanecerá casi siempre alargado, extendido, mientras que su antagonista, al no encontrar oposición, entrará poco a poco en una hipertrofia y dificultad para poderse extender. Con el paso del tiempo ello conducirá invariablemente a una deformidad ósea. 

Falta de musculación

Curiosamente, cuando la debilidad es simétrica no aparecen deformaciones. Éste es el caso que se suele observar en modelos femeninas de pasarela, sumamente delgadas y con músculos sin desarrollar, pero que mantienen una uniformidad casi perfecta en su organismo, precisamente porque la debilidad muscular es simétrica. Sin embargo, esta debilidad muscular no debe mantenerse durante muchos años, ya que de no corregirse aparecerán deformidades por falta de soporte muscular que se oponga a la acción de la gravedad. Hay que tener en cuenta que mantenerse erguido no solamente es un ejercicio de equilibrio, ciertamente interesante en un bípedo, sino que implica mantener en el mismo grado de tensión a los músculos posteriores y anteriores, lo que implica un trabajo muscular constante. Con el tiempo la más guapa de las modelos terminará con una cifosis casi irremediable, así mismo tendrá pies en uve.

Ausencia de elasticidad

Pero la falta de musculación no es el mal que más aqueja a nuestra población occidental, sobre la cual se dice que estamos atrofiando el cuerpo en beneficio de la mente, sino la carencia de elasticidad. Un ejemplo de ello lo tenemos en la imposibilidad de tocar con los dedos de la mano el suelo manteniendo las piernas estiradas.

Este defecto está motivado no solamente por la hipertrofia de unos músculos en detrimento de otros, sino por la ausencia casi total de ejercicios de estiramiento cotidianos. La gente acude con frecuencia a salas de musculación en la creencia de que ahí está el secreto de la salud y se olvida de algo tan sencillo como es el estiramientoSi ponemos como ejemplo el ejercicio mencionado anteriormente y la imposibilidad de realizarlo, veremos que el primer síntoma de deformación lo encontramos en la rótula, la cual se disloca y sale al exterior al estar demasiado contraídos los músculos posteriores. Por eso es importante que el profesional del masaje osteopático haga una exploración que incluya un tacto del sistema muscular, no para averiguar cuáles son los músculos excesivamente distendidos, sino para que investigue cuáles son los que están en contractura continuada, lo cual puede indicar que no se les somete a estiramientos frecuentes. Una persona con expresión tensa, tirante o rígida, puede hacernos pensar que la solución implica un masaje que “le suelte” los músculos, cuando lo más sensato sería una tabla de estiramientos.

Falta de estiramientos

Pero el cuerpo humano es ciertamente una máquina perfecta y tiene numerosos sistemas compensatorios para suplir la mayoría de nuestros errores, dentro de un amplio margen. Cualquier hipofúnción muscular da lugar a una respuesta compensatoria de nuestro organismo y además de forma inmediata y eficaz. El conjunto homogéneo que es nuestro cuerpo tiene una capacidad tal de adaptación que supera cualquier sistema científico. Por ello, cuando un músculo está paralizado o simplemente débil, otros músculos próximos entran en acción más intensa para compensar el déficit y permitir al cuerpo que siga fúncionando con efectividad. El único problema, o al menos el más importante, es que se pierde estética, belleza, pero este detalle no es importante para conservar la salud física; el que influya en su equilibrio emocional es algo totalmente individual.

Problemas en las articulaciones

Cualquier alteración en una articulación producirá una respuesta inmediata de los llamados músculos de fijación, los cuales afianzarán el movimiento que queríamos realizar. Existen músculos de este tipo especialmente en la cadera (ayudan al movimiento del muslo), en la espalda (ayudan al movimiento del brazo) y en los abdominales para ayudar a separar la cabeza. Este último ejemplo es muy ilustrativo, ya que nos ayuda a comprender por qué los ancianos, cuando quieren mover la cabeza y no pueden por tener las articulaciones cervicales demasiado rígidas, emplean el movimiento del tronco y así pueden efectuar el movimiento en la dirección deseada. Obviamente es más lento, pero se consigue el fin buscado. En las exploraciones osteopáticas preliminares de personas mayores debemos buscar estos músculos compensatorios del movimiento, no tanto para trabajar en ellos sino para tratar de volver a restituir a los que están atrofiados en sus fúnciones propias.

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